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domingo, junio 14, 2009

When it rains.

La lluvia... aquel fenómeno climático que reúne a la gente en torno a las sopaipillas. Esa parecía ser la premisa de mi abuela, cuando en inumerables ocasiones, amasaba esas exiquisitas "sopaipas" en la mesa de su cocina, el lugar acostumbrado de las dos en esas largas tardes de niñez.

Aún me parece verla con esos lentes de marco grueso, mirando a través de ellos la receta escrita en una hoja amarillenta por los años. El tiempo es tan distinto cuando se es niña; para mí el tiempo que demoraba la preparación de las recetas de la abuela eran una eternidad. Sin embargo, hoy por hoy me doy cuenta que no es demasiado tiempo...

Y esa especie de admiración que tengo guardo por mi abuela me hacía disfrutar cada momento compartido con ella. Aunque hoy no está conmigo, me parecía verla sentada esta tarde en la cocina. Quizás lo realmente rico de esa cocina no era la mezcla adecuada y perfecta de los ingredientes, sino ese ingrediente infalible para que las cosas salgan bien: cariño. Y a veces creo estar escuchando ese comercial de la TV donde aparecen las mamás (y no sé por qué ya no aparecen abuelitas cocinando, era un motivo recurrente de la TV de los '80s), en la cocina, preparando algo de comer, y los niños preguntando cosas. Y es cómico verlo, pues yo con mi madre no compartí nunca la cocina, sino hasta hace un par de años, como una manera de perpetuar el recuerdo de mi abuela.

Las recetas las guardo en mi mente como si siempre las hubiera conocido; y aunque jamás con mi propia abuela jamás cociné algo, ella sí me enseñó cómo hacerlo, y hasta me hizo participar de sus miles de queques, tortas, pasteles y repostería en general - desde chica me gustaron mucho los dulces -, leyendo las recetas y conversando sobre la vida.

Y será por eso, entonces, que no me resulta árido ponerme frente a un mesón de la cocina y empezar a mezclar cosas. "Los químicos son buenos cocineros", leí alguna vez por ahí, y es lógico que así sea, estamos acostumbrados a seguir protocolos al pie de la letra para que las cosas resulten.

Y como era de esperar, hoy, después de esperar tanto una lluvia como ésta, me puse frente al mesón y preparé las sopaipillas más exquisitas de toda mi vida - aunque un poco saladas eso sí - , y no porque las haya hecho yo, sino porque era la receta de mi abuela, y porque, en el fondo, en esa preparación, estaba su mano y su cariño.

Sopaipillas a la "Haemoglobin". :-D

De fondo: "We are broken", Paramore.

domingo, mayo 17, 2009

The golden age.

Hay momentos en la vida en que, tal como conversábamos ayer con unos muy buenos colegas míos, una ya no está para precariedades. La época dorada que todos vivimos algún día pasó por nuestra vida y la añoramos, pero... ¿quién sabe si añoramos aquella época donde no teníamos excesivas preocupaciones, y ganábamos dinero íntegro para nuestros bolsillos y vida de soltería?

Unos años después de mi época dorada - que duró mientras duró mi primer trabajo -, añoré tanto volver a tener esa vida de aquella época; sin embargo, tras compartir vivencias, terminé convenciéndome que, efectivamente, aquella época dorada alguna vez existió, pero... quién sabe si es posible revivirla... ahora...


De fondo: "Mi gran novela", Salvatore Adamo.

jueves, enero 01, 2009

Los sueños y la suerte existen.

00.00 hrs. Jueves 01 de enero. Año 2009.

Las sirenas de los barcos suenan anunciando que partió otro año más, mientras la gente en la calle, se abraza eufórica. Yo miro a mi alrededor, y esa gente parece el mar que vemos de fondo, inundándome a mí también, de una sensación que hace muchos años no tenía.
El abrazo de mi padre y sus clásicos sermones de principios de año, esperando que "me vaya bien", el abrazo de mi madre y su aliento para el 2009, y el abrazo de mi hermano, me dejan pensando en que para esta celebración de fin de año ya no esperaba nada nuevo.
En algún minuto del 2008 pensé: "Me gustaría pasar un año nuevo diferente", y quizás tuve la oportunidad de tenerlo, de la mano de un alguien especial, circunstancia interrumpida. Después de eso, ya no esperé nada más. No hice planes, no programé ninguna cosa, no hice el esfuerzo de buscar un panorama distinto.
Y mientras miraba el mar y el espectáculo de fuegos artificiales en la bahía, lo supe: ya era distinto. Lo sentía en el aire. De tanto buscar y creer que no lo encontraba, al final lo hallé. El deseo. Sentir que se quiere ser distinto, y serlo. El 2009 que comenzaba ya auguraba lo distinto en mí y en todas las cosas que algún día tanto soñé y que comenzaban poco a poco, a hacerse realidad.
2009, aquí estamos... acá voy... el miedo siempre existe, pues de alguna forma, te mantiene vivo... sin miedo no puedes sentirte vivo...

De fondo: "Háblame", Beto Cuevas.






Háblame
Aunque no te escuche, háblame
Mírame
Aunque no me veas, mírame
Porque yo te siento
Desde el universo hasta el final
Vivo eternamente en ti

Háblame
No me ignores, sólo háblame
No me creas lejos
Siénteme
Estoy muy cerca, sólo siénteme
Porque el día es corto
Y la noche invita a olvidar
Que fuimos uno y nadie más
Pudo remplazarnos

Resistiré hasta que termine este dolor
Perdonaré si ya no estás

Somos lo que somos
Estamos solos
Y nos entendemos a lo lejos
Somos los que somos
Estamos todos
Desunidos pero queremos amor

Háblame
No me ignores, sólo háblame
Mírame
Estoy muy cerca, sólo siénteme
Porque el día es corto
Y la noche invita a olvidar
Que fuimos uno y nadie más
Vivo eternamente en ti

Somos lo que somos
Estamos solos
Y nos entendemos a lo lejos
Somos los que somos
Estamos todos
Desunidos pero queremos amor

sábado, junio 21, 2008

La generación perdida... no se encuentra.

¿Qué está pasando con la gente de nuestra edad? Aquellos que fuimos criados en la gloriosa época de los '80s (artísticamente hablando), o bien, en los tiempos de cierto evento político que después de 30 y algo años aún se sigue recordando (y eso que algunos ni estábamos ahí).
Esos "jovencitos" (digamos que somos jóvenes nada más), quienes ya pasamos la tercera década de vida, algunos titulados, otros en vía de - después de vagar por la misma carrera por más de 10 años o bien, después de haberse cambiado varias veces buscando su destino -, sí, esos mismos; los mismos que crecimos escuchando la música electro-pop, a quienes el glam nos sorprendió, y que maduramos con el grunge y el movimiento de nueva música de esa década... Sí, esos... nosotros... que alcanzamos a dar la PAA un par de años antes que a algún loco freak se le ocurriera transformarla en el bodrio que hoy es; aquellos que veíamos que entrar a la universidad no era algo simple...
Aquellos que nos inculcaron ser responsables en todo orden de cosas, y que si nos mandábamos un "condoro" teníamos que asumir gallardamente; aquellos que la libertad sexual se nos pintaba con otros colores - ni pensar en irse a vivir con tu pareja, ¡qué diría la gente!...
Bueno, a quienes se han sentido de una u otra forma identificados con esta serie de eventos desafortunados... les pregunto yo, ¿qué nos está pasando? ¿Será que aquella serie de los "30" que hace años dieron en un canal por ahí y su continuación, algo de cierto tendrían? (aunque... déjenme decirles que fue muy sectaria en términos sociales, pues hubo un sector de nuestra población que no fue caracterizado ni interpretado en dicha serie).

Esta pregunta nació a raiz de una conversación coloquial con un amigo sobre qué nos está pasando en general a tod@s nuestr@s contemporáne@s, quienes estamos pasando por etapas muy similares y desordenadas...

viernes, marzo 28, 2008

Una conversación conmigo.

Estaba yo tomando un café junto conmigo, haciéndome las típicas preguntas de siempre - aquellas donde cuyas respuestas siempre terminan sacándote un par de lagrimones rebeldes -, mientras afuera el mundo seguía caminando igual, reparando en el hecho que han pasado tantos años ya y que el calendario no perdona lo que eres.
No, no lo perdona. Sigo estando allí con mi café - que en realidad no es un café, sino un té -, decido por 30 segundos que me gustaría otra cosa que no fuera precisamente ésta, tan estática, y que tan perfectamente fue elegida por mí. Me cansé de estar sentada, y pienso que podrían existir cafés para llevar (como las bebidas con vasos plásticos de tapa y bombilla), y que estos pensamientos no debieran haber tenido lugar mientras estaba sentada...
Me aburrí de soñar despierta. Es hora que saque mi gran sueño de la cabeza y lo haga realidad...



De fondo: "Aquí", La Ley.

sábado, diciembre 08, 2007

Del Mar a la Cordillera.


La relación que he estrechado con la ciudad de San Felipe se describe más o menos así (según el maestro Lucho Gatica):

No te digo adiós, te digo hasta siempre No hay adiós entre las almas Que se quieren de verdad No podría nunca olvidar tu mirada Paisaje de cielo Ni tu dulce acento, tus suaves caricias Tu tierno besar, por eso... No te digo adiós, te digo hasta siempre No hay adiós entre las almas Que se quieren de verdad

Debo reconocer que al principio, viajar para mí era una soberana lata. Pero con el pasar de los viajes, del ir conociendo gente, de formar ese lazo extraño de amor-odio con los alumnos, terminas diciendo: "Qué entretenido viajar a San Felipe...".
Aunque tu viaje dure casi 2 horas, y el calor a veces termine atontándote, el llegar allá es como llegar a otro planeta, tan distinto al de una ciudad con aires de jet set, y es porque cualquier cosa fuera de la rutina es novedad. El campo siempre ha sido mi debilidad... y perderme 120 kilómetros hacia la cordillera una vez por semana no es mala idea...
Por eso, cada vez que me voy, retumban en mi mente estas frases del maestro Lucho Gatica:
No es un adiós, es un "hasta siempre"...


"Hasta siempre", Lucho Gatica.

sábado, septiembre 22, 2007

El Retorno.

Has come and gone away
In Paris and Rome
But I wanna go home
Mmmmmmmm

Maybe surrounded by
A million people I
Still feel all alone
I just wanna go home
Oh, I miss you, you know

And I’ve been keeping all the letters that I wrote to you
Each one a line or two
“I’m fine baby, how are you?”
Well I would send them but I know that it’s just not enough
My words were cold and flat
And you deserve more than that

Another aeroplane
Another sunny place
I’m lucky I know
But I wanna go home
Mmmm, I’ve got to go home

Let me go home
I’m just too far from where you are
I wanna come home

And I feel just like I’m living someone else’s life
It’s like I just stepped outside
When everything was going right
And I know just why you could not
Come along with me
'Cause this was not your dream
But you always believed in me

Another winter day has come
And gone away
In even Paris and Rome
And I wanna go home
Let me go home

And I’m surrounded by
A million people I
Still feel all alone
Oh, let me go home
Oh, I miss you, you know

Let me go home
I’ve had my run
Baby, I’m done
I gotta go home
Let me go home
It will all be all right
I’ll be home tonight
I’m coming back home

El Track de este fin de semana trata sobre volver a casa. En casa siempre están las cosas más cómodas, están quienes nos aman y quienes nos cuidan. Está todo lo perfecto. En casa nunca faltará nada.
La pregunta es: ¿cuál es nuestra verdadera "casa"? ¿Aquella donde vivimos de niños o aquella que forjamos cuando dejamos la de nuestros padres?
Tal vez me equivoqué de palabra... debiera decir "hogar". Porque casas hay muchas... "casa" es el lugar físico.
Vuelvo a preguntar. ¿Cuál es nuestro verdadero "hogar"?
¿Tenemos un verdadero hogar?
Cuando niños, tal vez sí... y cuando adultos también. Sólo que no sabemos hasta que ya hemos vivido mucho tiempo en él.
¿Cuánto más me faltará para eso?

lunes, agosto 27, 2007

El pasado vuelve.

Es increíble lo juguetón que es el pasado. Tan capaz de borrar las marcas que lo hicieron detestable en su momento, y ahora aparecer prisco por ahí.
A veces me pregunto, ¿qué será de Fulanita? ¿O de Zutanito? Y de alguna forma, aparece algo que los relaciona al presente.
El otro día, por una canción, me acordé de una amiga del pasado (sí, algunos ya saben a quien me refiero). Bueno, igual quisiera saber qué le depara su destino, pero el pensar que visitarla o llamarla es abrir una veta de complicaciones, es mejor que no. Algún día será tema de este blog.
Por otra parte, un ex compañero me llamó un día para saber cómo estaba. El estaba trabajando en Stgo., y me llamaba "para no perder el contacto". Creo que esta ruleta nunca se acabará...
Me he puesto a llamar a gente que no veo ni sé de ellos hace tiempo. De cuando en vez es bueno hacer un recordatorio de lo que una fue alguna vez, bueno o malo.
Como dice un sabio adagio por ahí: "El ser humano está hecho de pasado, presente y futuro", y otro que no recuerdo muy bien, pero dice algo así que "no se puede tener un futuro sin haber tenido un pasado" (los que sepan que corrijan).

De fondo: "Circle", Eddie Brickle & The New Bohemians.

martes, enero 30, 2007

"A patrullar a la ciudá", Versión 1.0

Con esta mítica frase extraída de la película más freak que haya visto jamás ("Torrente 1: El brazo tonto de la ley"), comienzo este blog tan bizarro como la misma vida de este personaje.
Un poco de historia...
Para que vayan conociendo el por qué adoptamos la frase al vocabulario, bueno... todo partió con el fanatismo de un muy buen amigo por esta película, la cual por lo menos ha visto unas 20 veces. El fanatismo es compartido por otros amigos suyos, quienes al juntarse no hacen más que hablar de la peli.
Esto igual como que de repente no le pega mucho a las "damiselas en peligro" del grupo (que somos 2), en lo particular, la hemos visto con suerte 2 veces. La cosa es que para reunir al grupo, un día Marce y yo nos preguntamos cúal podría ser la forma más simple de juntar a todos los hombres del grupo, a lo que nos contestamos: "Los llamaremos Los Torrentes y la misión será 'A patrullar a la ciudá' (sí, está bien escrito, es una película española, y como buen español, El Fary se manda una interpretación magistral del tema de la película).
Entonces... "A patrullar a la ciudá": irse a carretear.

Bien, el sábado pasado, luego de muchos correos electrónicos de por medio, la histeria del Torrente 1º por la confirmación de la ida al patrullaje, etc., etc., la junta se concretó, con altibajos y todo.
Y ahí salimos Los Torrentes (claro que sin las mañas del policía éste, como dice la Marce, gordo, seboso y poco decoroso). Después de más de 1 hora de espera al resto del grupo, los 3 más puntuales decidimos buscar un lugar donde hacer la hora.
Ordenamos una pizza en un céntrico local viñamarino, la que se demoró 1 hora y media, producto de la ineficiencia de la "chinita" que nos atendió. La espera sirvió para juntar a todos los atrasados que llegaron con más de 1 hora de atraso, incluso uno que venía de Santiago alcanzó a llegar. De ahí enfilamos hacia otro local, donde trabajaba el hermano de uno de los Torrentes, nos servimos otra pizza, y empezó el patrullaje de verdad. ¡Al Móvil 002 y partimos rumbo al puerto!
El patrullaje no estuvo exento de recuerdos añejos de la época de estudiantes universitarios (recuerden que los Torrentes son casi todos egresados hace tiempo de sus carreras, y llevan algunos añitos de trabajo, así que no son jovenzuelos), de cuando salíamos y llegábamos tarde... cosa que ahora muchos Torrentes no hacen a menudo porque no les da el cuero... Pero se pasó un buen rato y bastante entretenido.
Y bien... para los que no la han visto aún... Torrente 1, la mejor peli, el fragmento más llamativo y mítico, algo para que se entretengan...
Nos vemos en otro patrullaje por la ciudá.





De fondo: "El Torito", El Fary.

jueves, enero 11, 2007

Be honest... or better... be not!

Hoy me levanté pensando en que la honestidad es para mí un código inviolable, dentro de mis pocas pero estrictas reglas. Lealtad, fidelidad y honestidad (parece lema institucional o mejor dicho, estrofa de himno nacional) son todo para mí, y rigen en todo orden de cosas.
Bueno... hoy desperté pensando en las ocasiones en las cuales he sentido que alguno de estos 3 pilares básicos en la relación (cualquiera que sea) de PF (o sea, yo) con el resto del mundo se ha quebrantado... digamos que... siempre? Sino, alguien que diga aquí, abiertamente, quien nunca ha quebrantado alguno de ellos... Yo también lo he hecho, y he tenido las agallas de asumirlo: he quebrantado la lealtad y la honestidad con mis amistades alguna vez... Por lo mismo, porque alguna vez me equivoqué, prometí no hacerlo jamás, y así mismo exijo que no se juegue con eso.
A los 30 años te puedes permitir muchas cosas, también te privas de otras, pero... a ver, seamos sinceros: no estamos para perder el tiempo, si alguien no quiere compartir conmigo, entonces que sea bien hombre (o bien mujer) y me diga "no quiero estar contigo", "no quiero salir contigo", "no quiero compartir contigo". Pero con disfraces y parafernalias... no! Al pan, pan y al vino, vino. Nada de disfraces bonitos y lindas palabras para esconder una verdad que salta a la vista.
¿A qué viene todo este comentario? A que si no quieres estar con tus amigos, o con quienes sientes que son tus amigos, entonces no hay por qué decir una cosa primero y después otra. Creo que una vez (no, varias veces) escuché que la decisión "estaba tomada y punto", pero al par de días ahí estaba de nuevo. Después de varias veces que me hicieron esa, ahora ya por fin se decidió. Las decisiones importantes no tienen vuelta atrás. Hay otras decisiones informales que dependen de la situación...
En todo caso... como quiera... un consejo para un amigo, a quien estimo mucho: Madura... si no sabes lo que quieres, sé honesto y di que no lo sabes o no quieres, pero ya a esta edad es complicado no saber para dónde va el viento... a estas alturas, uno guía el velero de acuerdo al viento que hay, sino... quédate en tierra, es mejor. No hay peor cosa que decir "hoy no se fía, mañana sí".
Y eso va para mí también... yo ahora he aprendido a manejar el velero de mi vida... ya no somos nada tan niños como para estar jugando a ser quinceañeros...


De fondo: "Con el viento a tu favor", Camilo Sesto.

domingo, abril 09, 2006

One of the most large views...

He aquí una de mis fotografías favoritas, aquellas que muestran la inmensidad del mar, mi paisaje predilecto.



Esta es una toma desde el Club de Yates de Recreo, hacia el centro de mi ciudad natal, Viña del Mar.
La ocasión fue para un cumpleaños de mi madre el cual celebramos en dicho lugar, con sus amigas del colegio.

viernes, marzo 31, 2006

Clouds on my mind.


Mi mente siempre anda divagando por ahí. Por ahí de repente se queda mirando nubes varias, para relajarse un rato, después de tanto estrés estudiantil y de trabajo.
En este momento no quiero pensar en mis estudios ni en mi pega. Quiero relajarme un rato, y logro conseguirlo poniendo la radio a volumen alto con algún tema que me suba el ánimo.
Un disco que logra eso es el de Blondie. Algunos dirán de dónde lo saqué, y es que yo sólo estoy en una etapa extraña no más; en general no soy romántica cebollera en español (los que me han visto tatareando temas de Sin Bandera o de radios así tipo Aurora o Pudahuel), sino una acérrima admiradora de la música en inglés. Sobretodo las baladas. Pero pues también tuve épocas alternativas, britpoperas, rockeras, under, etc.
Como decía, una canción que me sube definitivamente el ánimo es "The tide is high", de Blondie. Fuera de su contenido, al menos es alegre. Especial para un viernes por la tarde donde, definitivamente, no dan ganas de hacer nada.